jueves, 16 de abril de 2015

RESEÑA DE «LA CRUZADA DEL OCÉANO», DE JOSÉ JAVIER ESPARZA.



RESEÑA REALIZADA POR JORDI BEL MARCOVAL (CRÍTICO OFICIAL DEL BLOG).



“La gran aventura de la conquista de América “






     Empezaré diciendo que este libro no es una novela histórica. José Javier Esparza nos adentra en la conquista de América en un libro de más de 700 páginas de historia pura y dura. Sin diálogos pero de una forma brillante como ya nos tiene acostumbrados. Tras éxitos de ventas como La gran aventura del reino de Asturias (un libro extraordinario), Moros y Cristianos o Santiago y cierra España, el autor, (del cual nos separan ideológicamente muchas cosas) nos sube a la Niña, la Pinta y la Santa María entre otras, para acompañar a Colón y sus predecesores en esta aventura que cambió el rumbo de la historia.

     Como no, la primera parte nos habla de Colón, de la forma que buscó financiación y cómo se la negaron tanto Portugal como España (Castilla y Aragón).  Finalmente, y después de conquistar Granada, los reyes Católicos financiaron la expedición y pudo cumplir su sueño. Esta parte también nos habla del caos que reinó en el Nuevo Mundo y nos da una imagen del conquistador desconocida para mucha gente. Muertos la reina Isabel y poco después Colón, el libro entrará de lleno en la conquista del continente Americano. Hasta la fecha nos limitábamos a islas como Las Bahamas, Cuba o La República Dominicana (La Española). En este punto conoceremos personajes como Pizarro, Núñez de Balboa (descubridor del Pacífico), Ponce de León, Hernán Cortés, Pánfilo de Narváez, Pedro Alvarado o  Bernardino que, por mucho que se empeñe Jack Sparrow, fue el primer pirata del Caribe.

     El descubrimiento de Núñez de Balboa del mar del Sur (Pacífico) dará mucho de sí, pues los españoles no podían explorar en aguas portuguesas (Brasil), pero si pasar por ellas para llegar a territorio español (Panamá). Así que, ni cortos ni perezosos, empezaron  expediciones pasando por las costas de Brasil y descubriendo países como Argentina y Uruguay. Por esas fechas, Hernán Cortes se encontraba explorando México, y Ponce de León Costa Rica, Panamá y Florida; con lo que la conquista del Nuevo Mundo ya era una realidad.




        En el tratado de Tordesillas se ve claramente cómo Brasil quedaba dentro de dominio             portugués.



    En la conquista de México veremos civilizaciones (la Azteca y la Maya) que ya no son meras tribus primitivas que viven en chozas; pues eran jerárquicas, con ciudades enormes de miles de personas, con carreteras, calles, plazas, templos, muros y casas de piedra. También entenderemos la superioridad de las armas de fuego españolas y el miedo que tenían a la caballería. Leerás combates en los cuales 20.000 indios acometerán pérdidas de más de 2.000 hombres, mientras que Cortés, con sus 410 hombres, solo perderá 2. 

     Tras las hazañas de Cortés ya por la mitad del libro, retrocederemos en el tiempo para abordar la otra gran conquista del Nuevo Mundo: el imperio Inca del Perú (Tahuantinsuyo). En esta, Francisco Pizarro, con poco más de 200 hombres conquistará un territorio de  cerca de 2 millones de kilómetros cuadrados, enfrentándose al emperador Inca Atahualpa. Los Incas, al igual que los Aztecas, eran una gran civilización con carreteras, fortalezas y ejército permanente. 
   
Los Incas serán difíciles de conquistar y los combates se prolongarán en el tiempo durante años. Muchos acontecimientos harán de este periodo de tiempo un auténtico caos. Pizarro y Diego de Almagro iniciarán una guerra civil donde morirán muchos españoles. Aprovechando la tesitura, el emperador Inca, Manco Cápac II, se revelará e intentará liberar Cuzco. Por otro lado, la llegada a las Indias de la famosas Leyes Nuevas terminará por encender lo que por sí solo ya era un auténtico avispero.

     La busca de Eldorado (la legendaria ciudad o reino donde abundaba el oro por todas partes)  ocupará varios capítulos del libro. Repasará un poco por encima la fundación de ciudades como Bogotá a manos de Gonzalo Jiménez de Quesada, o Buenos Aires, que tras el fracaso de su primera fundación, Juan de Garay logrará establecerse allí definitivamente.

     En la conquista de Chile, Pedro de Valdivia recaudará fondos y reunirá a los hombres necesarios para terminar lo que ya intentaron otros como Diego de Almagro. Con no pocos problemas, finalmente fundarán Santiago de Chile y encontrarán oro en abundancia a pocos kilómetros de la ciudad.  
                   
     Las expediciones al sur serán un tormento para los españoles. Los aguerridos Mapuches resistirán años y la guerra de Arauco, conocida como el Flandes de las Indias, se llevará por delante infinidad de vidas.

     La mujer de Valdivia, sus hermanas y algunos familiares viajarán de España a las Indias. Con este hecho, nos daremos cuenta de cómo pequeños detalles influyen en la historia, pues personajes como el poeta Pablo Neruda o el dictador Augusto Pinochet son descendientes de estos. 
 
    Otra anécdota es el descubrimiento por parte de Orellana de las famosas guerreras amazonas. Tanto le impactaron, que decidió poner su nombre al gran rio.
     
     Cambiando de hemisferio, el libro nos narrará dos expediciones: la de Hernando de Soto y la de Vázquez Coronado. Los dos buscaban las 7 ciudades de Cíbola, con riquezas sin igual y oro por doquier. Finalmente encontrarán cuatro pueblos, y a sus gentes muriendo de hambre y enfermedades. Fue un fracaso, pero recorrieron Texas, California, Oklahoma y Kansas. Fueron los primeros europeos en cruzar el Mississippi y en ver el gran Cañón del Colorado. 
     
     Con casi toda la conquista de las Indias terminada, la implantación de los virreinatos y la división de los territorios, el libro (ya por el final), nos narrará la conquista del Pacífico y de las Islas Filipinas. Los exploradores guipuzcoanos Legazpi y Urdaeta realizaron una auténtica proeza naval: 20.000 kilómetros, 14.000 en océano abierto. No solo tomaron pie en las Filipinas; además volvieron. La ruta estaba hecha; el pacífico sería conocido como el lago español; el tráfico con el Sudeste Asiático era ya una realidad.

     Anécdotas como la de Juan Fernández, que descubrió Nueva Zelanda, o expediciones que divisaron Australia pero que no encontraron financiación ni apoyo para emprender su conquista o exploración nos encaminarán a los últimos capítulos. Eso sí, Juan puso su nombre al  archipiélago donde naufragó Robinson Crusoe.
    
      El libro termina contándonos la importancia de los Virreinatos, cómo se tributaba por el oro y las riquezas extraídas de las Indias y la proeza que realizó la expedición Balmis para llevar la vacuna de la viruela desde España hasta las Indias.

      En definitiva: un libro extenso, lleno de anécdotas, que os contará todo y mucho más. Por la mitad del libro pierde un poco de interés, o más bien se hace un poco repetitivo, para después volver a coger un buen ritmo de lectura. Si te gusta el tema pero eres de libros más cortos, Juan Antonio Cebrián te contará lo mismo en su libro “La Aventura de los conquistadores” en poco más de 200 páginas. Claro está, los detalles no van a ser los mismos.


                                                                                                                                                                                                                                                                                                   J.BEL