martes, 13 de octubre de 2015

RESEÑA de 'Volver a Canfranc', de Rosario Raro.


RESEÑA POR JORDI BEL MARCOVAL:






Después de terminar la trilogía de Jaime I, me fui con mi familia y unos amigos un par de días a la ciudad de Jaca. La primera idea era ir a Girona, a ver cómo grababan  los capítulos de 'Juego de Tronos', pero decidimos cambiar ya que supimos que vendrían a grabar a Peñíscola, a escasos kilómetros de nuestro pueblo. Al no tener un destino concreto, propuse un viaje que pasara por los lugares más nombrados en la trilogía de Jaime I; es algo que me gusta hacer, visitar esos lugares donde te pierdes en horas de lectura. Estuvimos en el castillo de Monzón y tomamos  café en la plaza mayor de Huesca; pero finalmente, terminamos en Jaca, una ciudad magnífica para disfrutar de todas sus posibilidades. ¿A qué viene todo esto? Pues a una visita que, en esos momentos, no sabía daría pie a mi próxima lectura.

Después de pasar la noche en Jaca, preguntamos a la recepcionista del hotel qué podíamos visitar. Lo primero que nos dijo es una visita obligada: la ciudadela de Jaca. Una fortificación de planta pentagonal, construida a finales del siglo XVI que conserva todas y cada una de sus partes características: foso, baluartes, escarpas, cuarteles, polvorines... Simplemente espectacular.




Ciudadela de Jaca (Huesca).



El otro lugar que nos propuso era la Estación Internacional abandonada de Canfranc. Situada a pocos kilómetros de Jaca y prácticamente frontera con Francia, la majestuosidad del edificio te deja con la boca abierta durante su contemplación. Y aquí es donde llega la magia de esta historia, pues la estación me era completamente desconocida; ignoraba cualquier cosa de ella y me quede con la sensación de que un lugar así, escondía por fuerza misterios por descubrir.



 
Con mi hija en la 'Estación Internacional de Canfranc'.



Al llegar a casa unos días más tarde, visité un grupo de Facebook de novela histórica, el cual siempre consulto por si hay algo bueno que leer.  La sorpresa que me produjo la novela que proponía un miembro, me hizo pensar en la ley de atracción y en la mecánica cuántica que tantas veces  nombro. Si a una frase tienes que ponerle la palabra “casualidad”, como mínimo, reflexiona.






Una vez dicho esto, empecemos con la novela:

Volver a Canfranc nos sitúa en plena Segunda Guerra Mundial. Año 1943, en una Francia ocupada y una España de postguerra, la Estación Internacional de Canfranc está vigilada por soldados Alemanes. Poniendo sus vidas en peligro, el jefe de la aduana de la estación, Laurent Juste, Albert Le Lay en la vida real, Jana Belerma, camarera del hotel y Esteve Durandarte, un bandolero y contrabandista, harán todo lo que esté en sus manos para que miles de judíos  puedan escapar del genocidio del que eran víctimas. Estas personas llegaban a Canfranc escondidas en los vagones de los trenes, o con documentos falsos. Una vez allí, Juste, Jana y Esteve les proporcionaban refugio y lo preparaban todo, ( con la ayuda de la resistencia ) para sacarles del país rumbo a la libertad.

En medio de estos acontecimientos, la Gestapo sospechará y mandará a uno de sus mejores hombres a investigar lo que sucede. Aquí empiezan las intrigas de una novela, que mezclando realidad y ficción, nos descubrirá todo lo que sucedió alrededor de este mítico emplazamiento entre los años 1943 y 1944.





Personalmente, la novela me ha gustado bastante, toda la documentación histórica que Rosario Raro nos desvela del lugar, hechos y personajes están perfectamente compenetradas con los hechos ficticios, para hacer de Volver a Canfranc una novela histórica de más de 500 páginas con amor, espionaje, valor, odio y emotividad.

Después de leer la novela y descubrir algunos de los misterios que escondía la estación, solo me queda una cosa por hacer:  "VOLVER A CANFRANC".