viernes, 4 de septiembre de 2015

Mis venadas poéticas 2: EL RETONNO DEL INSPIRAO.



Escuchar tu voz me lacera el alma. 

Sentir tu ausencia, el corazón.

Poco a poco estás nublando mi razón. 

Y ni siquiera me amas.




Nadaré en un mar de lamentos. 

Bucearé tu océano en ruinas. 

Buscaré la orilla, sin prisa. 

Y a contracorriente encontraré esa caricia.




Quiero mirarte a los ojos y ver cómo se derriten. 

Contemplar mi reflejo descender por tus mejillas. 

Beberlos. 

Y devolvértelos en un beso.




Con mis propias manos cavaré mi tumba. 

Primero, enterraré el corazón, y luego, mi alma cuando sucumba.




No ser apto para ser amado. 

Ser un sentimiento inmutable, sin mañana. 

Estancar el querer en un embalse de desesperanza.




Golpearé mi pecho con tal virulencia, que destrozaré mi corazón para que no sienta. 
Prefiero morir, a no sentir tu presencia.



Amar es rubricar una pena que llegará. 
Pues tarde o temprano, la muerte arribará. 
Nos separará, sí; mas no conseguirá que te pueda olvidar.




Si te envuelven las tinieblas, si crees que tu alma no aguantará... 
Mira dentro de sus ojos; su brillo te guiará.



Sentí el viento acariciar mi rostro. 
Y entonces lo entendí: como tu amor, no habrá otro.




De un millón de lágrimas elegiré la más pura; 
y en ella mezclaré las mías con las tuyas.




Tú, yo, y una vida. 
Tiempo que compartir. 
Entregarte mi espacio. 
A tú lado. 
Empezar a morir.



Quererte es mi delirio. 
Tu recuerdo, mi locura. 
Pensarte, me tortura. 
Dime entonces, vida mía, 
¿qué enfermedad he contraído?




Eres mi desastre, mi ruina y mi debacle. 
Y aun así, no puedo dejarte.



Anduve un bosque henchido de amenazas. 
Y allí, la oscuridad abrazó mi alma.
 Pero tu luz me mostró el camino. 
Porque tú eres mi destino.




Y de un susurro me mató. 
Mi corazón estalló y creó una honda de lágrimas expansivas. 
La muy insensata me dijo, que siempre me amaría.



Hay cosas que no pueden verse. 
Cosas que solo existen, que solo sientes. 
Cierra los ojos, y mira en tu interior. 
Ahora dime, ¿qué ves?




Ya sabes el lugar. 

Entre la pena y el dolor. 

Entre suspiros de desesperación. 

Ven a buscarme. 

Aquí estoy.



Dolor y angustia me sacuden. 

No encuentro razón. 

No encuentro mis latidos. 

Si tú no eres feliz, desecho mis sentidos.





Siempre la duda.

La no certeza de ser amado.

Las horas muertas pensando en ella.

Los días rotos, la vida etérea.

Quizá esté muerto, y no lo sepa.



Perfecta te hacen tus imperfecciones. 

Bella, tus canas y arrugas. 

Querida, tus malas maneras. 

Eres tú, para lo bueno y lo malo. 

Y ERES YO.