lunes, 21 de septiembre de 2015

Mis venadas "poéticas" 3: EL INSPIRAO ATACA DE NUEVO.



De buscarte en mis sueños. 

De perderte despierto. 

De sentirte con miedo. 

De pensarte en silencio. 

De todo me cansé; 

y me arrepiento.




Ante mí, un desierto de sentimientos. 

Me hundo, me engulle en mis propios recelos. 

Tu rostro en la arena. 

Me quedo quieto, no me muevo.




Hacerte el amor susurrando versos. 

Beberte la vida empapado en ti. 

Caricias eternas. 

Besos perennes. 

Soy tus sueños inmortales.




Si el tic-tac de tu reloj son mis latidos.

Si me ves en todas partes. 

Si al cerrar los ojos, te veo yo.

Al abrirlos, te habré querido.




No lamentes; te pienso. 

No llores; te siento. 

No suspires; te ansío. 

Mírame; y yo te miro. 

Ámame; sin decirlo.




No piso ya en los charcos. 

Ni alzo la vista al cielo. 

No me miro en los espejos. 

Solo lloro, cierro los ojos. 

Y ni así evito tu rostro.




Siento el miedo fustigar mi alma. 

La oscuridad envolverme en pena y desgana.

No es que no confíe. 

Solo me da miedo que tu corazón me olvide.




Ver, no es mirar. 

Sentir, no es amar. 

Tener fe, no es tener esperanza. 

Estar vivo, no es vivir. 

Morir, no es el fin.




Nubla la mente. 

Desata tormentas en mi interior. 

Castiga esencias, el corazón. 

Tortura almas, la razón.

Es él, denle paso: ES EL AMOR.




Nos quejamos del tiempo; que pasa rápido, que nos hace viejos... 

Pero es el único capaz de curar ciertas heridas.

Como las almas partidas.




Dejar de sentir, para dejar de sufrir. 

Apartarlo todo; toda duda.

Anhelar un amor que no llegará. 

Y dejar que el tiempo fluya.




Llegará el día en el cual me canse de esperar, de estar atrás.

Retrocederé. 

Me iré. 

Y me buscarás. 

Y no volveré.




Me fui con lo puesto: un corazón roto y un cuerpo malherido. 

Y me arrastré hasta encontrar el rastro de nuestro idilio.




Te fuiste y ya no supe vivir. 

Sin ti, perdí el rastro de mi destino. 

Sin ti, se me desorientó el alma y no pude encontrar jamás el camino.




Te observé mientras andabas, tras de ti. 

Recordé cada caricia, cada beso.

Te girabas y sonreías, imaginé. 

Pero solo te estabas yendo.